AnĂ¡lisis Twisted Metal
Publicado por DaviGG on Mar 28, 2012 05:10
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Introducción a la guerra de los coches
Para remontarnos a hablar de Twisted Metal tendríamos que irnos a 1995, sí, habéis leído bien, hace mucho más de una década. Fue entonces cuando la primera Playstation salió a la venta, y con ella salió la que fue su primera franquicia/saga exclusiva de la historia, Twisted Metal. Con un concepto un tanto “rudimentario” para los tiempos que corren, e inspirado por películas y elementos de serie B, nació esta IP que posteriormente contó con numerosas entregas a sus espaldas, unas mejores que otras, pero todas manteniendo un mismo enfoque.
El mayor responsable de todo esto es David Jaffe, un nombre que a muchos os sonará (ya que ahora se ha hecho mucho más famoso que entonces) y que es ni más ni menos que el creador tanto de Twisted Metal como de, posteriormente, también lo fue de God of War en Sony Santa Monica. Es imposible hablar de Twisted Metal sin hablar de David Jaffe, ya que esta es, tal y como él ha dicho siempre, su bebé, su saga más preciada y donde pone sus más despiadadas ideas encima de la mesa. Tras abandonar Sony Santa Monica, Jaffe fundó Eat Sleep Play, un estudio independiente que cuenta también con algunos de los diseñadores originales de la saga, y desde luego no había mejor estudio para encargarse de la franquicia que este.

Como hemos dicho, Sony explotó –quizá no tanto económicamente como le gustaría a una empresa- el nombre Twisted Metal en todos sus sistemas Playstation, desde la primera, donde nació y tuvo cuatro entregas, hasta PSP, donde se recibió algún port de las versiones Playstation 2. A su vez, la saga fue sufriendo evoluciones poco a poco, y mientras en PSX era tan sólo “car combat game” donde la gente tenía que destrozarse mutuamente con sus coches, en Twisted Metal Black ya pudimos ver una ambientación más conseguida, mayor uso de escenas y cierto trasfondo detrás de un producto cuyo único y más sencillo propósito es el de divertir.
Ahora, con varios años de merecido y necesario descanso, Twisted Metal hace su debut en una plataforma next-gen de Sony, en Playstation 3, y es que tras un anuncio un tanto peculiar en el E3 2010, Twisted Metal se ha puesto a la venta con un retraso generalizado a sus espaldas y otro leve pero concreto en Europa (que no nos ha gustado nada a los fans europeos, que conste). Ha llegado el resurgir de una saga, un juego que quiere hacerse un hueco en el mercado dominado por shooters y juegos de acción. David Jaffe nos adelantó siempre que este es el mejor Twisted Metal de todos, el más completo, pero… ¿lo ha conseguido de verdad?, ¿y conseguirá un éxito comercial por fin la franquicia? Esto último lo más seguro es que no. Pero lo que sí ha logrado es dejar muy satisfechos a quienes lo hemos jugado.
“He matado a tanta gente… pero esta chica era diferente, fue la única que escapó” - Sweet Tooth
El hilo argumental de este Twisted Metal continúa –en cierto sentido- los acontecimientos de Twisted Metal: Black. Pero en el fondo es una especie de “reboot” que vuelve a tratar sobre lo mismo que las anteriores entregas, un torneo organizado por Calypso, un hombre que tiene alto poder (en todos los sentidos) y que es capaz de crear competiciones de coches de combate donde el ganador, puede hacer realidad su deseo. No es necesario jugar a ningún anterior Twisted Metal para comprender este, ni muchísimo menos.
Durante el modo historia se profundiza –quizá no tanto como nos gustaría, aunque si más que en las anteriores entregas- en tres personajes que siempre han rodeado a la saga Twisted Metal. Uno de ellos, como no podía ser de otra manera, es Sweet Tooth, y los otros dos son Mr Grimm y DollFace. Cada uno de ellos tienen algo en común, aparte de su deseo de ganar el torneo, básicamente los tres están como una puta cabra. Hablando mal y rápido, con perdón, cada uno tiene sus “problemas” y sus traumas que les ha llevado a esta competición de dudosa moralidad como única forma de conseguir sus fines. Esto, narrado bajo cinemáticas con actores, da cierta “verosimilitud” a la utopía de hacer combates con vehículos en entornos urbanos, Eat Sleep Play trata de dar cierto “realismo” a la saga con esta entrega de Twisted Metal, pero manteniendo siempre su enfoque de juego Arcade.

¿Qué ocurre cuando gana el torneo Sweet Tooth, qué ocurre cuando lo gana Mr Grimm y qué ocurre cuando lo gana DollFace?, pues eso es lo que descubrimos en el Modo Historia. No os vamos a dar demasiados spoilers, pues casi cualquier mínimo detalle os destriparíamos todo el argumento de un personaje. Pero… en el caso de Sweet Tooth sabremos que le llevó a crear esa “doble identidad” o su “otro yo” asesino en serie con disfraz de payaso, por parte de Mr Grimm descubriremos que está dispuesto a hacer por salvar la vida de su padre, y de la atractiva DollFace veremos el precio de ver cumplido su sueño de ser una modelo estrella.
Jugabilidad – Clásica, desafiante y profunda
Hablar del apartado jugable de Twisted Metal es hablar del punto fuerte de este juego, su grandeza y lo mejor del título reside en estos párrafos qué vais a leer a continuación. Una jugabilidad de corte muy clásico, muy tradicional, “hardcore” si se le quiere llamar (aunque yo no lo definiría tanto como tal, pues ahora usamos este término para casi cualquier cosa). Este Twisted Metal de Playstation 3 sigue siendo lo que era hace 15 años, y posiblemente sea ahí donde David Jaffe más ha dado en el clavo. Vemos como la inmensa mayoría de las sagas adaptan su apartado jugable a los tiempos que corren, dejando atrás lo que les hizo importante/grande con el objetivo de atraer a nuevos usuarios o de, simplemente, ser un producto más mass-market. Y eso, no ha ocurrido con este Twisted Metal, sigue siendo un título minoritario, algo que desde luego los fans agradecen con creces, si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?
Twisted Metal es un juego lo suficientemente simple como para que cualquiera coja el mando y se ponga a disfrutar de unas partidas, pero también es tan complejo, o más, que muchos juegos del mercado. A modo de comparativa, David Jaffe estuvo muy acertado al comparar a Twisted Metal con –por ejemplo- Street Fighter, pues este es otro título de esa gama, un juego al que si le dedicamos muchas horas podemos ser auténticos expertos y comprender a su vez, todas las posibilidades que nos ofrecen los vehículos de combate. Para esto se ha construido una serie de modos entrenamiento o tutoriales, los cuales nos explican desde el más mínimo uso de un botón del DualShock 3 hasta algunas tácticas a tener en cuenta en el campo de batalla, es decir, que ya seas un aficionado a la saga o un novato, recomendamos jugarlo.

Como venimos diciendo, Twisted Metal basa su jugabilidad arcade –de forma básica y muy resumida- en coches que van armados hasta los dientes; estas armas pueden ser ametralladoras de doble cañón, uzis que disparan sus conductores, escopetas… y un sinfín de barbaridades. Después, cada vehículo, tiene dos armas especiales, que marcan una grandísima diferencia (junto a otras cosas que diremos a continuación) entre unos u otros. ¿Qué clase de vehículos podemos encontrarnos en este Twisted Metal?, hay una amplia gama a escoger y van desde una furgoneta de los helados (santo y seña de la saga) hasta una moto, una grúa, un deportivo, un helicóptero o un trailer. En cada uno de ellos tenemos tres factores a tener en cuenta: la resistencia, la potencia de su arma especial, y la velocidad. Ejemplificando: la moto nos permitirá ir a gran velocidad y su arma especial es devastadora (una motosierra que se lanza y/o un lanzacohetes), pero será mucho menos resistente a los disparos de lo que puede ser el camión, y al revés, es ahí, en esos detalles, donde se comienza a profundizar en estrategias y en lo que realmente nos ofrece Twisted Metal desde el punto de vista jugable. Con esto queda claro que si en un juego de lucha no es lo mismo coger a un combatiente u otro, con Twisted Metal ocurre exactamente igual con los vehículos.
Aparte de esto, no ha cambiado en absoluto que por el escenario hayan repartidos una serie de “ítems” que hay que coger si o si para hacerse con la victoria. Estos objetos van desde misiles teledirigidos, bombas napalm, coches de radiocontrol, fusiles de francotirador… y un sinfín de barbaridades. Los jugadores –o la IA, que por cierto responde muy pero que muy bien- se pelearán por cogerlos, ya que si usamos sólo nuestra arma principal, será imposible ser el último coche en pie. Dicho esto, los escenarios juegan un papel muy importante y afectan mucho a la jugabilidad, saber dónde está el garaje para reparar el coche o cambiarlo por otro en una emergencia en medio de una partida es trascendental, lo mismo encontrar los orbes de salud, que pueden restablecer una pequeña parte de la vida de nuestro automóvil dañado. Esos conceptos suenan simples e irrisorios cuando lo lees o te lo cuentan, pero cuando estás con el mando en la mano, es cuando te das cuenta de su importancia.
Modos de juego y, lo importante, el multijugador
La saga Twisted Metal ha destacado por las opciones que ofrece a la hora de jugar el título. Esta entrega para Playstation 3 mantiene la esencia del juego, las batallas entre vehículos, pero incorpora a su vez nuevas modalidades o nuevos objetivos en ellas. Os los iremos desgranando poco a poco.
En primer lugar está el modo campaña del juego, que no es para nada su punto fuerte, y eso era algo que por desgracia se veía venir. Desde luego quien esté buscando en Twisted Metal un modo historia “profundo” en lo que se refiere a duración y opciones, que se vaya olvidando. Es sin duda la mejor “campaña” de todos los Twisted Metal (algo extremadamente fácil de lograr), pero el hecho de contar únicamente con tres personajes (Sweet Tooth, Mr Grimm y DollFace) hace que perfectamente podamos completar el juego en dos días o menos. El modo historia no es más que una sucesión de partidas/batallas con alguna cinemática intercalada donde, una vez llegados al último nivel, nos enfrentamos a un jefe final o “final boss”. Del argumento ya os hemos dicho todo lo que teníamos que decir, y es que lo único que tiene Twisted Metal a nivel argumental es lo que nos encontraremos en el modo historia, por eso decimos que de haber incluido algún personaje más, se habría alargado tanto su duración como su atractivo a la hora de conocer más personajes del juego (han quedado Axel o Shadow entre otros en el tintero). De todas formas, es imprescindible el jugarlo al completo, ya que aquí iremos desbloqueando todas las armas y coches que están disponibles en el juego, aparte de que por supuesto hay tres modos de dificultad disponibles: “Normal”, “Difícil” y “Twisted”.

Por su parte, “Desafíos”, viene a ser algo así como las partidas personalizadas de toda la vida, donde nosotros escogemos el mapa a jugar (y sus limitaciones), el número de IA’s (y su dificultad), el modo de juego que queremos que se dispute… en definitiva, editamos la partida y la jugamos. No hay mucho que añadir ni criticar en este sentido, era algo muy necesario e indispensable si queremos simplemente jugar partidas para divertirnos, sin pretensiones, y como todo arcade que se precie, este no iba a estar exento de un modo así.
No hay duda de que el plato fuerte de Twisted Metal es su multijugador online, siempre nos quedó claro. Combate a muerte (deathmatch), combate a muerte por equipos (team deathmatch), último hombre en pie, último hombre en pie por equipos, perseguido, perseguido por equipos y arma nuclear son los modos disponibles. La mayoría son habituales ya de la saga o bien de otros juegos donde la factura online es muy importante, por ello no nos vamos a enrrollar mucho más en el análisis y os hablaremos de los más nuevos: perseguido y arma nuclear. El primero de ellos es bastante sencillo de explicar, un jugador será el “marcado” y el resto de sus compañeros tendrán que defenderle, eso en el caso de ser por equipos, si es en solitario tenemos que apañárnoslas solitos. Por su parte, arma nuclear es el más innovador y quizá el más adictivo de todos, donde se enfrentarán payasos (Sweet Tooth) contra muñecas (DollFace). Hasta ahí todo bien, pero resulta que un equipo tendrá que defender a sus líderes de facción (NPCs situados en torretas) y el otro capturarlos para sacrificarlos y lanzar un ataque nuclear sobre el contrario. Las partidas de arma nuclear se disputarán por rondas, donde se irá alternando entre el equipo atacante y el defensor, de esta forma puntuarán los defensores si consiguen defender lo mejor posible y los atacantes si consiguen dañar la estatua gigante del contrario. En la teoría puede sonar algo rollo, pero en la práctica es mucho más intuitivo, y es el modo en el que la cooperación entre jugadores y las estrategias resultan más vital de todo el aparatado online de Twisted Metal. Si vas “a tu bola” harás fracasar a todo el equipo, por lo que hay que estar muy atento a lo que acontezca durante la partida.

Las partidas se organizan en “salas” que crea un jugador o bien podemos unirnos a ellas (si somos el anfitrión editamos todo), en ellas se dispone de un chat para comunicarse (vocal o por escrito) y de un menú para elegir el vehículo. Todos los modos nos permiten disputar partidas de un mínimo de cuatro hasta un total de dieciséis jugadores simultaneos, aunque esto puede variar según el modo, por ejemplo en arma nuclear hacen falta mínimo seis jugadores, pero bueno, no está nada mal. No hemos encontrado grandes problemas al jugar por internet, las partidas funcionan de forma muy fluida y sin lag, otras quizá no tanto, por eso conviene mirar antes en cual entramos. De todas formas se ha notado que Sony y Eat Sleep Play se han dado prisa a la hora de sacar los parches oportunos, y salvo algunos problemas al conectarnos/unirnos, no hemos detectado incidentes de importancia. También hay que hacer mención al sistema para clanes (pulsando “Select” desde el menú), que permite juntar los PS ID de hasta 32 jugadores, y luego está el sistema de grupos, que permite juntar hasta 16 jugadores, de esta forma si tenemos en nuestra lista de amigos a jugadores habituales de Twisted Metal nos será más sencillo unirnos a sus partidas.
El multijugador offline está muy bien nutrido, con un amplio abanico de posibilidades para disfrutar en la misma consola, un apartado que cada vez se está descuidando más en los tiempos que corren con la instalación de las redes online en las videoconsolas. Twisted Metal en ese sentido vuelve a mostrar su faceta “old school” y nos ofrece opciones para jugar en compañía de amigos (hasta por cuatro puede partirse la pantalla), una de ellas son las tradicionales partidas a muerte, otra son las partidas online (donde tenemos que disponer de más de una cuenta PS Network, obviamente), y la otra es el modo historia. Sí, habéis leído bien, todo el modo historia al completo se puede jugar en cooperativo local. Y la verdad si tenéis un amigo o un familiar que sea aficionado al título, disfrutar de la campaña de esta manera es más gratificante que hacerlo en solitario.

De las posibilidades LAN no hablaremos demasiado, básicamente nos ofrece lo mismo que las opciones online del juego con la diferencia de que si disponemos de varias Playstation 3 conectadas entre sí, se pueden disputar partidas más numerosas en cuanto al número de jugadores. Ejemplo: ¿tenemos dos Playstation 3 en casa?, pues ya podemos montarnos una partida de 8 jugadores. Y así sucesivamente hasta el máximo que es 16. Nuevamente, repetimos, un añadido que es de agradecer y seguramente alguien le sacará uso en reuniones o quedadas, es otra de las cosas que más y más se están dejando de lado en esta generación de consolas (ahora meten únicamente modos online y arreando, nada más).
Si somos cazatrofeos, con Twisted Metal nos encontramos ante uno de los mayores retos en este sentido. Hay trofeos de todas las categorías, algunos de ellos nos pueden saltar por pura suerte (elimina a un enemigo en 5 segundos) y otros requieren de horas y horas de juego, sobre todo en lo que se refiere a los online. Por la parte del modo un jugador, hay algunos de ellos (como termina el modo historia sin morir ni una sola vez) o consigue los oros en la campaña en el máximo de dificultad que pueden llegar a ser frustrantes. Lo dicho, es uno de esos juegos que no se anda con tonterías y donde obtener el Platino no está al alcance de todos, aquí de verdad los trofeos que consigas, son TROFEOS sacados con sudor y tiempo dedicado. A nivel de desbloqueables no hay mucha cosa, ya os hemos dicho que en la campaña es donde se ofrece la inmensa mayoría de los objetos a conseguir: coches, armas, kits de pintura… una vez hayamos completado el modo historia hay algunos alicientes más. Como que si conseguimos oro en todas las pruebas nos dan el Wartong (no, no es el de Halo) y alguna “chorradilla” sin importancia, pero lo dicho, en general pocos desbloqueables en lo que se refiere a las modalidades para un jugador. En el modo online ya es otro cantar, pues ahí lo que hayamos conseguido en la campaña no vale para nada, es como empezar de cero, y tendremos que ir subiendo de nivel (ganando experiencia a base de ganar partidas o matar) para acceder a más y mejores automóviles.
Para terminar está el menú de estadísticas, que nos informará de hasta el más mínimo detalle de lo que hayamos hecho en el juego y nuestros amigos. Y ya finalmente está el taller de pintura, que nos permite hacer ligeras modificaciones estéticas a los vehículos. Desde poner alguna de las cinco capas de pintura diferentes hasta cambiar el color de las ruedas, no son grandes posibilidades de “tunning”, pero menos es nada, y si queremos ser diferentes al resto de jugadores, no está de más cambiar la forma de lucir de los 16 coches que hay disponibles.
Gráficos
A nivel visual el Twisted Metal es uno de los juegos exclusivos más deficientes de Playstation 3. Es así de claro y directo, como su apartado jugable. La consola de Sony nos ha malacostumbrado a despliegues visuales de alto calibre (Uncharted o Killzone, entre otros) y después ver Twisted Metal… pues deja claro sus carencias, haciendo inevitables las comparativas.
Hay elementos que perfectamente podrían pasar por un juego descargable/Arcade o de la pasada generación. Los coches principales están bastante bien modelados, pero los peatones o el tráfico que nos encontramos por las calles flojean bastante, por otra parte, a veces nuestros coches saldrán volando de forma descontrolada y da una sensación bastante irreal desde el punto de vista visual (aunque por otra parte es comprensible, siendo muy, muy arcade en su concepto jugable). Pero igualmente, Eat Sleep Play debería haber buscado una forma para que estas pequeñas cosas no ensucien más un apartado que ya no destaca de por sí.

Los escenarios, eso sí, son bastante grandes, enormes incluso, y totalmente destructibles. La destrucción de los mismos está mejor conseguida en unos que en otros, pero el hecho de reducir a cenizas una ciudad entera, no tiene precio, por lo que en ese sentido nos quedamos muy pero que muy satisfechos. Hay un total de ocho mapas principales, desde ciudades parecidas a Nueva York y Detroit hasta un Coliseo bastante peculiar. Como decimos sorprende la escala de los mismos, ya bien sea desde lo alto de un helicóptero que desde una moto, somos conscientes de que los mapas de este juego no son los típicos 2x4 a los que nos han acostumbrado algunos multijugadores online. Además cada mapa cuenta con sus rutas secretas (túneles subterráneos o cosas similares) o lugares a los que acceder (como un cine, un estadio de fútbol…) que es muy importante conocer.
Otro punto a favor de Twisted Metal y que salva al juego del desastre es la fluidez con la que mueve todo. Ocurra lo que ocurra en pantalla la tasa de 30fps se mantiene prácticamente siempre como una roca en todo momento, algo necesario y que se agradece para mantener el frenetismo en pantalla. Desconocemos hasta que punto era necesario sacrificar otra facetas para mantener esta fluidez y entornos tan amplios, pero como decimos, si lo miras desde este punto de vista, a nivel técnico está muy cuidado y se podría decir que supera a algunos juegos que se catalogan prodigios técnicos.

Igualmente, las evidencias son las evidencias, y desde el primer momento no llamó a nadie la atención por su apartado visual. Un apartado en el que se ha quedado bastante lejos de lo que cabría esperar, y más en pleno 2012 con la “next-next-gen” asomando a la vuelta de la esquina.
Sonido
Para agradecimiento de Sony España hay que decir que Twisted Metal ha llegado completamente localizado al castellano, no sólo los textos, sino también las voces. Muchos diréis que no debería ser necesario agradecer una cosa así, pero siendo Twisted Metal una franquicia que goza de poco éxito a nivel comercial, es muy de agradecer la inversión de la editora en el producto. Y a su vez, una forma de compensar el leve retraso que ha sufrido en el mercado europeo.
En el lado del doblaje no nos podemos quejar mucho, en parte por lo que hemos dicho. No es un doblaje digno de una superproducción, pero tampoco lo requiere el argumento del juego. Con lo cual, cumple. Encontraremos voces bastante conocidas, como la de Alfonso Vallés (Solid Snake, para los amigos), pero en general no mucho más que destacar. Un doblaje notable, con pocos registros (ya que han pocos personajes para doblar), y que no desentona con la estética.

Sin embargo, las cinemáticas, que aún siendo pocas, están totalmente realizadas con actores reales. Un hecho que ha sido bastante cuidado por parte de Eat Sleep Play y que han tratado de dar a este Twisted Metal un enfoque algo más realista que en las entregas anteriores (como dijimos en el apartado anterior, la idea de coches con armas es bastante utópico o descabellado). Eso sí, la violencia de la que hace gala el producto se traspasa más allá de las partidas en las que somos los protagonistas, y es que las cinemáticas son claramente para mayores de edad (con escenas algo duras de digerir). Por otra parte, para el desconocimiento de todos los europeos, hay que decir que el juego ha sufrido cierta “censura” con respecto al mismo título en Norteamérica, algunas de estas escenas se han “retocado” o se han cambiado los planos. Un hecho totalmente incomprensible tratándose de dos mercados tan similares en cuanto a gustos, y es que existiendo el PEGI + 18 no tiene ningún sentido esta medida, desde luego no ha sentado nada bien a los fans de la serie en Europa, menos todavía que el comentado retraso.
La banda sonora es digna de elogios, en especial si eres fan de todas las alternativas “Metal”. La desarrolladora ha escogido de forma muy sabia los temas que cuajan con un producto de esta índole. Es por ello por lo que nos encontraremos temas de artistas como Rob Zombie, Judas Priest o Iggy Pop. Salvo el tema del menú, que es el de toda la vida de la saga, el resto son canciones en su mayoría licenciadas y que sonarán durante las partidas para ayudar a que sean todavía más adrenalínicas. Una selección muy bien realizada que, al igual que el juego, puede no gustar a todo el mundo.
Conclusión
Llegados a este punto sólo queda hacer balance de las cosas buenas y las cosas malas que tiene Twisted Metal. En esa balanza nos encontramos más puntos positivos que negativos, y el hecho de tener ese aire “retro” ha jugado mucho a su favor en el juego de Eat Sleep Play. Lo que le ha convertido desde luego en un juego bastante recomendable y de carácter notable.
A este Twisted Metal le ocurre algo similar que al último Mortal Kombat, no innova en exceso respecto a la trayectoria de la franquicia, es quizá un más de lo mismo enfrascado en la coletilla next-gen, pero lo que hace lo hace bien, siendo fiel a sus ideas y conceptos más básicos. A nivel jugable no vamos a añadir más palabras de las que ya hemos añadido, es el mejor en su género, no hay vuelta de hoja, a pesar del tirón de orejas bien merecido a su modo campaña (que dura un suspiro), el juego ofrece un buen puñado de modos de juego diferentes, en especial su multijugador (donde reside el mayor peso del juego).

Desde el punto de vista visual, nos encontramos, su lado más negativo. Quizá no tanto si tenemos en cuenta el trabajo que hacer el motor gráfico sobre los circuitos de la consola de Sony, su parte más técnica es notable, pero si miramos más allá de esto, estamos ante un producto flojo. Debido muy posiblemente –o quizá no, esto es una suposición- a que no estamos ante una de las producciones AAA de Sony como lo puede ser un Uncharted, y eso es lo que más factura le ha pasado.
Con esto, al darle una oportunidad a Twisted Metal -ya sea alquilándolo, en casa de un amigo o donde os apetezca- estás dándole la oportunidad a un videojuego diferente a lo que estamos habituados en la presente generación de consolas. Un producto con sabor a “viejo”, pero que no resulta anticuado por lo novedoso que es su concepto debido a la falta de competencia, aún pasados muchos años de aquel entonces. Te guste o no, sólo probándolo, ese simple hecho, podría seguir manteniéndose vivo el espíritu de la conducción/acción arcade.

Lo mejor:
-Es Twisted Metal, sin más, puro y duro. Ambientación, estética y cinemáticas únicas.
-Jugabilidad de factura “old school” total, muy profunda, y que lo convierten en el claro referente de los “car combat game”. Un apartado jugable sobresaliente.
-Modos de juego y horas por delante aseguradas, tanto en su apartado online como en la misma consola.
-Buen doblaje al castellano y una banda sonora perfecta para el título.
Lo peor:
-A nivel visual está por debajo de la media.
-La campaña se hace muy corta, y nos deja con ganas de más.
-Su enfoque multijugador y la propuesta del juego, lo que puede tirar para atrás o no gustar a algunos jugadores.
-El retraso en Europa y algunos cambios en las cinemáticas con respecto al título en Norteamérica, incomprensible a estas alturas.