Ha llovido mucho desde el Max Payne de Remedy, guionizado por Sam Lake y con la gran producción de 3D Realms, de aquellas cinemáticas de estilo comic, con viñetas y bocadillos, del Max enfundado en su chupa de cuero y también ha llovido lo suyo desde la secuela. Tanto ha pasado que ya no es Remedy la encargada de darle vida a Max Payne, desde su última IP (Alan Wake) el bueno de Max ya solo es parte del corazón y el pasado de los chicos de Remedy ahora son otras las manos que dan forma a sus tiroteos y por suerte para nosotros no es otro caso de cambio de desarrolladora/fracaso de secuela.
Todo lo contrario y es que la saga ha caído en manos de artistas y genios de la industria, Rockstar, padres de L.A Noire, Red Dead Redemption y sobretodo la saga Grand Theft Auto fueron los encargados de continuar los pasos de los finlandeses en el desarrollo de Max Payne 3. ¿Pero es apropiado depositar confianza ciega en un estudio por prestigioso que sea? ¿Han sido los maestros del Sandbox capaces de desarrollar un Max Payne de la vieja escuela? Veamos que tal les ha ido.
|