Renovando Max Payne
Explicar a un desconocido que es Max Payne es imposible hacerlo sin remarcarle el carisma de sus personajes, la espléndida ambientación y lo que supuso en su momento. Hay cosas que perduran, las dos primeras, no quedarán jamás anticuadas con el paso de los años, lo último, permanecerá siempre en la memoria de esos jugadores que tuvimos la oportunidad de experimentar el “bullet-time” en un videojuego tras el “boom” de Matrix. En 2001 y con un presupuesto casi digno de un estudio indie, nació un juego que marcaría los juegos de acción en tercera persona como pocos lo han hecho en esta industria. Eso, y más, fue Max Payne.
Pasar de un grupo de amigos en un garaje a una desarrolladora de renombre es lo que le ocurrió a Remedy con esta IP. Bajo el manto de Take-Two y 3D Realms (de aquella), construyeron un juego con las ideas muy claras: algo simple y ameno de jugar, pero con una trama/trasfondo que no tenía nada que envidiar a cualquier película o serie de cine negro. Fue entonces cuando se nos presentó a Max Payne, la odisea de un policía neoyorquino que se ve envuelto en el mundo de las drogas y las conspiraciones tras el asesinato de su mujer y su hija.

Como decimos, esto fue hace muchos años, y con una secuela de por medio que no disgustó para nada (a pesar del MAL doblaje) junto a una adaptación cinematográfica que es mejor olvidar, no hay duda de que Max Payne se ha labrado un nombre en los videojuegos. Y eso se debió, en gran medida, a su primera entrega. Pero claro, estamos en el 2012, y mientras muchas sagas han ido dando el salto a la “next-gen” (con sus aciertos y sus desaciertos), el amigo Max se quedaba mirando con avaricia las ganas de dar ese brinco a las nuevas consolas. Es entonces, cuando, de repente y gracias a una exclusiva con una revista, Rockstar Games anuncia el desarrollo de Max Payne 3.
Normalmente los jugadores solemos ser reticentes cuando se nos anuncia que los “padres” de una saga no están detrás de su siguiente capítulo, aunque ahí está el reciente The Darkness II para demostrar que se puede hacer algo “diferente” sobre una misma IP pero sin perder calidad, y esto es lo que le ocurrió a Max Payne 3 cuando se anunció. Remedy, el ya no tan modesto estudio finlandés que dio vida a una saga de culto, no se iba a encargar del desarrollo del juego, sino que iba a ser Rockstar Vancouver (uno de los estudios más jóvenes de Rockstar Games) los “culpables” de traer de vuelta a Max Payne tras varios años de letargo.

Después de su anuncio, durante mucho tiempo, Max Payne 3 casi desapareció de la faz de la tierra, Rockstar Games volcó sus esfuerzos en Red Dead Redemption y L.A. Noire a nivel de marketing/publicidad. Y a pesar de que dicho título se anunció antes, su desaparición creó todo tipo de rumores y alertas (desde cancelación, cambio de desarrolladora dentro de Rockstar hasta incluso tres borradores nuevos de guión y un ‘reinicio’ como le ha ocurrido recientemente a Metal Gear Rising). De todo lo dicho, sólo fue real que de ser Rockstar Vancouver la responsable se pasó a una colaboración interna de todos los estudios de Rockstar (North, San Diego… entre otros que tiene la gran R*).
Sao Paulo, nueva ciudad
Argumentalmente, Max Payne 3 está situado ni más ni menos que 12 años después de los acontecimientos de su segunda entrega. No os daremos detalles de cómo acabó la aventura (todavía estáis a tiempo de jugarlos quienes no lo hayáis hecho), pero esto refleja claramente que el atormentado policía tendrá unos cuantos años más a sus espaldas. A pesar de que James McCaffrey vuelve a prestar voz y, esta vez, imagen/movimientos al personaje, se nota un buen cambio físico (ahora el tito Max nos recuerda más a Bruce Willis), tanto en apariencia como en vestimenta.

En su tercera gran aventura, nuestro amigo Max se traslada a la ciudad brasileña de… Sao Paulo, ¿te lo puedes creer?. Allí conoce a Rodrigo Blanco y sus hermanos, una familia adinerada que necesita de los servicios de Max para ejercer diversas actividades. Esto es lo poco que conocemos del argumento, ya sabéis lo escueta que suele ser Rockstar Games en este sentido, por lo que salvo esa sinopsis y que habrá flashbacks donde controlaremos a Max en Manhattan y se nos contarán importantes datos de su vida pasada, poco más es sabido.
Posiblemente la nueva ciudad protagonista sea uno de los elementos que más polémica han despertado desde que Max Payne 3 se anunció. Más allá del cambio de desarrolladora que veníamos diciendo antes, llamó la atención como Rockstar Games había cambiado la Nueva York oscura, lúgubre y noir de las dos anteriores entregas por una Sao Paulo que poco tiene que ver con las ambientaciones características de la saga. Se mantienen las viñetas de cómic que narrarán parte de la aventura, pero se ejecutarán de forma diferente (esta vez es con el motor gráfico del juego, y más al estilo de la serie 24 que al de una novela negra). En Max Payne 1 y 2 siempre se nos ha presentado una urbe que tiene tanta importancia o más como los propios personajes, es imposible saber si esto va a ocurrir también en Max Payne 3, y aún siendo los norteamericanos de Rockstar unos cerebritos a la hora de construir argumentos complejos, es inevitable no pensar en el majestuoso trabajo de Remedy.

Sin embargo, en los últimos días, los fans han recibido la mejor noticia que han podido oír, y es que Remedy ha tildado el trabajo de Rockstar Games con Max Payne 3 de espectacular. Si bien no han querido colaborar en la creación del mismo ni darles demasiado ‘feedback’, quizá por “culpa” de estar inmiscuidos en Alan Wake, si que aseguran que lo poco que han podido ver y conocer del juego, rebosa calidad por los cuatro costados. Un claro síntoma de que hay buenas migas entre Remedy y Rockstar. Con esto en mente, podemos quedarnos –incluido un servidor- mucho más tranquilos.
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