Introducción
Cada ciertos años la industria de los videojuegos recibe lo que muchos denominan “obras maestras”, esos juegos que son recordados durante años entre los mejores, juegos increíbles que nos recuerdan la razón por la que nos apasiona tanto el mundo de los videojuegos, y nos hacen disfrutar día tras día de sus virtudes, haciéndonos vivir momentos inolvidables como pocos otros consiguen. Esos juegos que merecen hasta el último céntimo de su precio, y que guardamos en nuestra estantería como oro en paño.
Este año tenemos la suerte de tener entre nosotros una de esas obras maestras, sin duda hablamos de The Elder Scrolls V: Skyrim, uno de los juegos más esperados del año y que por fin llegó a nuestras manos el 11/11/11, una fecha para recordar, el día en que muchos jugadores comenzaron sus aventuras en las tierras de Skyrim, adentrándose en sus mazmorras, subiendo a sus montañas nevadas, disfrutando de las increíbles vistas de ese maravilloso mundo que han creado durante estos años los chicos de Bethesda Game Studios, y en el que seguro que a más de uno le gustaría poder vivir.

Hacía tiempo que no teníamos entre nosotros un juego de esta magnitud, tan grandioso, y no solo por el tamaño de su mapeado, que también lo es. Las posibilidades que ofrece son casi infinitas, dándonos una cantidad de horas de juego como para mantenernos enganchados a él durante meses, y sin necesidad de tener modo online, algo a destacar principalmente en una generación como esta, claramente marcada por el juego online en la que cada vez más compañías apuestan por incluir multijugador en sus títulos para alargar su duración, incluso cuando se trata de juegos que no necesitan de él en absoluto.
Si con esto aún no os habéis hecho a la idea de lo puede ofreceros este juego no os preocupéis, tiene fácil solución: continuad leyendo este análisis porque ha llegado el momento de profundizar más en él, de adentrarnos en Skyrim y ver con detalles cada uno de sus apartados. ¡Vamos a ello!
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