Después del éxito de las anteriores colecciones remasterizadas, entre las que se incluyen sagas tan valoradas como God of War, Sly, Tomb Raider o Prince of Persia, nos llega otra recopilación a la actual consola de sobremesa de Sony, pero esta vez los juegos originales no pertenecen a Playstation 2 como era habitual hasta ahora, sino que proceden de PSP, una estela que seguirá otro gran título como es Metal Gear Solid: Peace Walker. El hecho de que la plataforma de origen sea una portátil es algo destacable, ya que la limitación técnica es superior y a priori es más difícil de trasladar a una consola mucho más poderosa sin que el resultado sea decepcionante.
No obstante el resultado es más que satisfactorio teniendo en cuenta estas premisas. Se ha aumentado la resolución, llevándola hasta la HD tan necesaria en estos tiempos (y la que hace que el título pueda formar parte de la colección Classics HD), además de correr permanentemente a 60fps, lo que hace todo vaya fluido y la acción no se resienta. Por otro lado, en contraposición con lo que pasó con la primera colección de God Of War, las escenas cinemáticas se han renderizado a 1080p por lo que el cambio entre éstas y las creadas con el motor de juego es más fluido. Como dato curioso sabed que las dos entregas originales pesaban conjuntamente 3’2 Gb y la remasterización usa 18 de los Gb disponibles en un Blu Ray Disc, la mayor parte de este espacio lo ocupan las escenas renderizadas.

A pesar de todo, que nadie espere algo del estilo de God of War 3, ni tan siquiera de las anteriores entregas numeradas. Como ya hemos comentado, la idiosincrasia de la portátil hace que el despliegue técnico tenga consecuencias directas aunque se haya llevado la consola original al límite. No veremos 20 enemigos simultáneamente en pantalla ni enemigos colosales que se salgan de la misma, así como luchar sobre superficies en movimiento tal como nos deleitaban en la tercera entrega sencillamente porque la PSP no habría podido con todo eso. Sin embargo, el goteo constante de enemigos en ciertas zonas hace que estos detalles pasen prácticamente desapercibidos, dando igualmente una sensación de acción constante.
Se ha adaptado también el control al Dual Shock 3, si bien es cierto que el control es idéntico, aunque un poco más suave debido a la mayor calidad de los sticks con respecto al de PSP, se ha aprovechado el segundo stick del mando para realizar los movimientos de evasión de una manera más cómoda, pese a que se pueden hacer apretando L1+R1 como en la versión original. También se ha implementado la función de vibración para poder meter al jugador más de lleno en la acción que desprende el título. Sin embargo los botones R2 y L2 han quedado huérfanos al no tener ninguna función y podrían haber sido aprovechados.
A continuación podéis ver un pequeño vídeo comparativo:
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